Hace algunos años que en México lleva dándose un fenómeno bastante raro dentro de la música. Payasos que en vez de hacer reír, interpretan melodías romanticas que encantan a las chicas.
Portando atuendos juveniles alejados a su oficio, logran el típico furor que ocasiona un galán como Ricky Martin. Una extraña combinación de circo, canciones norteñas y sex-appeal.
No sé de donde salió esto, pero artistas como Payasonicos o Costell, cuentan con muchas seguidoras que les fascinaría salir a cenar con alguno de ellos, aún sin importarles que tengan rubor y naríz roja.
Quiero aclarar que yo no estoy en contra de ninguno de estos cantores tan peculiares. Me encuentro incrédulo ante esta situación que jamás imaginé que se pudiera dar en la realidad, en lugar de en una película de guión fumado.
El personaje del Clown (payaso) es un ser de conducta torpe, acostumbrado a meterse en líos y hacer el ridículo, llevando al público a la carcajada. Pero, si un payaso cuenta con una hermosa voz y cuerpo musculoso, el efecto es el contrario. Las mujeres entran en el conflicto de reír o tocarle las nalgas.
Sin duda alguna, este es un buen caso de estudio para la psicologia ¿Qué es lo que ocurre en la mente de esas féminas, que hace que olviden todos los detalles de esta comica figura y se entreguen al amor? En fín, no entiendo absolutamente nada, está de locos.
Una muestra del payaso Costell
Payasonicos