domingo, 25 de julio de 2010

Sanando con tus pláticas


Todos los días, en cualquier instante, aparecen grandes oportunidades para sanar nuestro cuerpo y nuestra mente por medio de las palabras, pero la mayoría las desecha por culpa de costumbres equivocadas. Por ejemplo, algunas personas al iniciar una conversación responden a la típica pregunta "¿como estás?" con "más o menos" o "regular", los más pesimistas con un "ahí la llevo" .

Esto no puede dirigirnos a nada bueno ¿por qué? Resulta que nuestro inconsciente, esa capa de la mente donde se encuentran los deseos e instintos, pone atención a lo que le das mayor importancia. A todo lo que deambule por tu cabeza en demasía, luego se programa y lo hace realidad. Por eso, de ninguna manera puedes usar esas frases tan negativas.

Muchas veces se dispone de la palabra para destruir, al llamar "feo", "estúpido" o "mediocre" a un individuo. Si él toma en cuenta estos conceptos y los acepta, estará perdido, pues su autoestima se verá gravemente afectada. Esto nos habla del poder de la sugestión y de la importancia que tiene el estar enviando constantemente mensajes positivos a nuestra mente.

Otra expresión perjudicial a la que recurren los habitantes de mi país es "si Dios quiere", que se emplea al momento de despedirse, alguien dice "mañana nos vemos" y agrega " si Dios quiere". ¡Claro que Dios quiere que despiertes el día de mañana y te encuentres con esa persona! El te da lo que tu le pidas, así que no dudes en utilizar un firme "mañana nos vemos". De la otra forma estás dando a entender que tienes miedo a que algo te pase, y recuerda que para el inconsciente "tus deseos son ordenes". Debes de asegurar que trabaje a tu favor y no en tu contra.

Así que piensa en esto, cuando surja la ocasión de mencionar eso que necesitas para controlar tu mente y tu cuerpo dentro de una charla, no la desaproveches manifestando lo que no quieres. Ordena a tu inconsciente las mejores emociones, para que puedas seguir adelante con facilidad.