
Mis recuerdos de Santa Claus son pocos, pues me di cuenta de todo el numerito a muy temprana edad. Me llega a la mente una noche en la que me encontraba en la cama de mi cuarto viendo fijamente a la ventana, bastante nervioso.
Yo sabìa que a falta de chimenea, ese serìa el lugar por donde entrarìa el viejo de rojo, y la idea de que se metiera un desconocido a mi casa a horas de la madrugada me tenìa aterrado. Como no disponìa de un bate, me di seguridad con algo igual de duro, una tabla, un tubo, que se yo, no me acuerdo bien que era lo que guardaba debajo de las sabanas en ese instante.
Afortunadamente no llegò, pues no existe, (¡ouh! lo siento no querìa decirlo, pero es la verdad ) porque en ese momento hubiera pasado algo terrible... me habrìa cagado en los calzones.
Despues yo iba con mis padres a la tienda y escogìa lo que me gustaba, "quiero que me amanezca esto", se los daba y pagaban, asi de fàcil, sin nada de cartitas. Eso si, respetaba un trato, "no abrirse hasta navidad".
Ahora veo que los niños se burlan de los adultos bien bonito. Estàn muy informados, saben que la historia del viejo de la risa demente està inspirada en un tal Nicolas de Bari, y que tambien tuvieron que ver empresas como Coca cola en el diseño de la vestimenta. Todo esto porque lo buscaron en Google, pero prefieren no "matarle la ilusiòn" a sus padres y se quedan calladitos.
Los màs atrevidos hacen preguntas como: ¿Santa es un alien? ¿De que planeta es?. Si alguien contestase a estas dudas y dijera: "Si, viene de un planeta cercano a Kriptòn", probablemente el enano le replicarà: "papà, madura por favor... tanto ese planeta como Superman no pueden existir màs que en los comics".
Pues yo creo que la inocencia también es un valor. Y no solo en la infancia, sino en la etapa adulta. Cuánto más sabemos, más infelices somos. así de triste en este mundo de ignorantes. En fin, volviendo a la Navidad... he encontrado un curioso post sobre el origen del árbol navideño en esta página de curiosidades. ¡Un saludo!
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